Qué tener en cuenta cuando compras una mascarilla

Debido a la confusión que existe a la hora de comprar una mascarilla y las presuntas estafas que estamos viendo en los medios de comunicación y de la que Tocarama ha tenido constancia, queremos daros algunas recomendaciones siguiendo la guía sobre el uso de mascarillas, del Ministerio de Consumo. Aquí podrás saber qué elementos del etiquetado deberás tener en cuenta a la hora de comprar una mascarilla para protegerte del COVID-19.

Cuando compramos una mascarilla, en lo primero que debemos saber en si estamos comprando el tipo de mascarilla que necesitamos. Y es que, para la mayoría de población puede ser suficiente la quirúrgica (que son un producto sanitario) y tomar las medidas recomendadas, como el distanciamiento social y el lavado frecuentes de manos o uso de guantes desechables. Las mascarillas FFP2 y 3 (que son EPIs) están indicadas para sanitarios, personas expuestas y grupos de riesgo que van a sitios muy aglomerados de gente.

Teniendo esto claro, debemos fijarnos ahora en una serie de numeraciones y certificados, sobre todo si las compramos por Internet o a un distribuidor poco seguro. Para el caso de las mascarillas quirúrgicas, nos debemos fijar en que tengan el nombre del fabricante, la norma que deben cumplir (UNE EN14683), el marcado CE y el tipo de mascarilla. Para el caso de las FFP2, deben llevar la otra norma (EN 149:2001+A1:2009) y los cuatro dígitos del número del organismo certificado después del marcado CE.

Todos estos números deben estar correctamente impresos de fábrica, alineados y no puestos manualmente como se puede ver en esta imagen, donde se aprecia que “149” no está alineado con el resto del texto, tampoco el «KN95» con «FFP2». Así, podemos decir que está mascarilla no está homologada, no protegerá frente al coronavirus y por tanto nos habrán estafado supuestamente.

Qué tener en cuenta cuando compras una mascarilla

Tipos de mascarilla

Debemos distinguir dos grandes grupos de mascarillas, las mascarillas quirúrgicas, que se utilizan principalmente por los profesionales en los quirófanos, que filtran el aire que se exhala y que por tanto contienen los agentes, partículas, bacterias o virus se pueden transmitir a través de la respiración hacia otras personas que están a nuestro alrededor.

Y, por otro lado, las mascarillas de protección respiratoria, que filtran el aire que se inhala del exterior. Estas mascarillas retienen agentes, partículas, bacterias o virus que provienen del entorno en el que nos encontremos. Están homologadas para distintas capacidades de filtrado. Algunas incorporan una válvula de exhalación que reduce la humedad del interior, para así proporcionar más comodidad en general y en especial a la hora de respirar. Dependiendo de la protección de su filtro podemos encontrar:

FFP1: 78% de eficacia de filtración mínima, 22% de fuga hacia el exterior. Protege de residuos no tóxicos y no fibrogénicos de polvo o aerosoles. Impide que se inhalen estos y los olores molestos.

FFP2: 92% de eficacia de filtración mínima, 8% de fuga hacia el exterior. Igual que la anterior ofrece protección frente a residuos no tóxicos, sí frente a elementos fibrogénicos. De esta manera, impide que inhalemos fluidos tóxicos de polvo, aerosoles y humos.

 

FFP3: 98% de eficacia de filtración mínima, 2% de fuga hacia el exterior. Actúa contra distintos tipos venenosos y tóxicos de polvo, humo y aerosoles. Es eficaz contra bacterias, virus y esporas de hongos.

Según los expertos de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, «solo la FFP2 y la FFP3 equivalen a la N95 (mascarilla homologada que recomienda la Organización Mundial de la Salud para el coronavirus)